su marido.
En Monterrey, Lucía cerró su computadora.
“Ya lo sabe.”
Miré mi teléfono.
Eran las 9:07.
“Todavía no.”
Abrí una carpeta.
Dentro estaban los resultados de la auditoría.
Transferencias.
Facturas.
Reservaciones.
Joyas.
Viajes.
Gastos personales cargados a la empresa.
Una transferencia de 640,000 pesos relacionada con la boda.
Y 3 correos en los que Alejandro había asegurado que ninguno de esos movimientos existía.
Le entregué la carpeta a Lucía.
“Ahora sí.”
Ella tomó el teléfono.
“¿Mando todo?”.
Miré por última vez la transmisión.
Alejandro ya estaba revisando