él.
“Las 14.”
La copa de Renata quedó inmóvil en el aire.
Alejandro parpadeó.
“¿Catorce qué?”.
“Empresas.”
Ernesto señaló discretamente el salón.
“Incluida la empresa propietaria de este hotel.”
Nadie cercano a ellos volvió a hablar.
Alejandro miró las lámparas.
Las mesas.
Los ventanales.
El escenario.
Luego miró a Ernesto.
“No.”
Su voz ya no sonaba segura.
“Este hotel pertenece a Corporativo Mirador.”
“Correcto.”
Ernesto asintió.
“Y Corporativo Mirador pertenece a Grupo Altamira.”
Alejandro palideció.
Ernesto terminó la frase.
“Mariana Valdés controla Grupo Altamira.”
Renata soltó lentamente el brazo de