sobre participaciones empresariales que nunca habían estado a su nombre.
Firmó incluso después de que Lucía le preguntara directamente si había leído todo.
“Sí, licenciada.
Sé perfectamente lo que estoy firmando.”
No lo sabía.
Alejandro siempre pensó que Grupo Altamira era una pequeña administradora familiar que yo había heredado de mi padre.
Nunca preguntó demasiado.
Eso era trabajo aburrido, según él.
Contratos.
Arrendamientos.
Participaciones.
Fondos.
Empresas que compraban otras empresas.
Él prefería las cosas que hacían ruido.
Autos nuevos.
Restaurantes.
Fotografías.
Entrevistas.
Mientras estuvimos casados, me presentaba igual en todas