La última promesa de Julián: el regalo que mi esposo me dejó después de partir

lo abrí, encontré una sola hoja escrita con la letra temblorosa de sus últimos días.

«Amor mío, si estás leyendo esto, es porque ya no estoy contigo, pero quiero que sepas algo: cuando pedí donar mis órganos, no lo hice solo por los desconocidos que iban a recibirlos. Lo hice porque necesitaba creer que una parte de mí seguía viva en el mundo mientras nuestra hija crecía. Cada vez que oigas a alguien decir que le trasplantaron un corazón, unos pulmones, unos ojos, quiero que pienses en mí caminando por