Me abrazó tan fuerte que sentí que me iba a romper, y me susurró al oído que ese sería el mejor año de nuestras vidas.
Los primeros meses fueron como vivir dentro de un sueño. Julián se aprendió de memoria cada semana del embarazo, leía libros a mi vientre por las noches, y comenzó a construir con sus propias manos una cuna de madera en el garaje. Decía que su hija tenía que dormir en algo hecho con amor, no en algo comprado en una tienda. Yo lo miraba trabajar