Parte 2: EL HOMBRE QUE CREYÓ HABER GANADO DESCUBRIÓ DEMASIADO TARDE QUIÉN TENÍA EL VERDADERO CONTROL

a apoyar pacientes trasplantados.

Quería acompañar a personas que, como yo, descubrían que sobrevivir era solo el primer paso para volver a empezar.


Un año después recibí una carta inesperada.

Era de mi exsuegra.

La abrí con cierta duda.

Solo contenía unas pocas líneas.

“Cada día recuerdo que sigo viva gracias a ti.”

“Y cada día debo aceptar que mi hijo perdió a la mejor persona que conoció por culpa de nuestro egoísmo.”

No pedía perdón.

No intentaba justificarse.

Solo reconocía la verdad.

Guardé la carta en un cajón.

No