PARTE 2: La firma que nunca llegó a la escriturakara

Mamá corrió hacia mí.

 

—¡Por fin! Pensábamos que te había ocurrido algo.

 

Daniela sonrió.

 

—Solo falta firmar.

 

Dejé mi bolso sobre la mesa.

 

—Perfecto. Quiero leer la escritura primero.

 

 

El silencio fue inmediato.

 

Papá carraspeó.

 

—Mariana, ya revisamos todo.

 

—Yo también.

 

Saqué el borrador.

 

—Especialmente esta parte.

 

Señalé el nombre de Daniela.

 

Mi madre palideció.

 

—Podemos explicarlo.

 

—Me encantaría escucharlo.

 

Daniela cruzó los brazos.

 

—Mamá y papá querían asegurar el futuro de