PARTE 2: La firma que nunca llegó a la escriturakara

todos.

 

—¿De

 

todos?

 

La miré.

 

—Porque yo no aparezco.

 

 

Papá intentó acercarse.

 

—La casa iba a ser nuestra mientras viviéramos. Después pasaría a Daniela porque tú ya tienes una buena carrera.

 

Entonces comprendí la lógica.

 

Como yo había trabajado más, necesitaba menos.

 

Como había ahorrado, podía regalar.

 

Como Daniela no lo había hecho, merecía recibir.

 

—No voy a transferir el dinero.

 

 

Daniela se levantó.

 

—¡No puedes hacer eso!

 

—Precisamente porque es mi dinero, sí