No porque ya no quisiera casarme.
Sino porque finalmente comprendí que no quería casarme con un hombre que solo me eligió cuando se dio cuenta de que tenía algo que perder.
Hoy he puesto la casa en venta. Michael se ha mudado con su hermano y, por primera vez en diez años, estoy viviendo sola.
Y, por extraño que pueda parecer, nunca me había sentido tan segura.