Globos.
Franklin.
Prescott.
Y Elena.
Sí.
Elena.
Después de todo, le ofrecí dinero.
Muchísimo.
Lo rechazó.
—Entonces dime qué quieres.
Pensó unos segundos.
—Quiero estudiar medicina.
Creí haber escuchado mal.
—¿Medicina?
—Dejé la universidad cuando murió mi hermana.
—Entonces vuelve.
—No puedo pagarlo.
—Eso no es lo que pregunté.
Me miró.
—No quiero caridad.
—Perfecto. Genevieve tampoco creía en ella.
Creamos una beca.
No para Elena.
Para personas que hubieran denunciado irregularidades médicas o que hubieran perdido familiares por fallas de sistemas clínicos.
Elena fue la primera beneficiaria.
Insistió en