meses enfermo. Nadie nos dijo lo grave que estaba. Ni Vanessa. Ni papá.
Me enteré
sus frases se hicieron más cortas. Y más cortas.
¿Cómo estás, papá?
Bien, cariño.
¿Qué tiempo hace por ahí arriba?
Frío.
¿Estás comiendo bien?
Vanessa se asegura.
Papá, ¿eres feliz?
Una larga pausa.
Tengo que irme, cariño. Vanessa me necesita. Te quiero.
Debería haber ido en coche hasta allí.
Ahora lo sé.
Debería haber cogido mi coche, haber conducido cuatro horas, haber