porque quería cerrar esa puerta definitivamente.
Su voz sonaba diferente.
Más baja.
Más cansada.
—Evelyn, cometí un error.
—Sí.
Silencio.
—Te traté como si fueras alguien inferior.
—Sí.
—Pensé que podía controlarte.
—Sí.
Suspiró.
—¿Nunca me perdonarás?
Miré por la ventana.
Pensé en la mujer que entró a ese matrimonio creyendo que había encontrado un compañero.