PARTE 2: EL SECRETO QUE HIZO CAER A GREGORY

después, compré una nueva casa.

No porque necesitara escapar.

Sino porque podía elegir dónde quería vivir.

Tenía una nueva empresa de consultoría financiera.

Trabajaba con personas honestas.

Personas que valoraban mi inteligencia.

Personas que nunca intentaban apagar mi luz.

Una noche, mientras cerraba la puerta de mi oficina, miré mi reflejo en el vidrio.

Recordé aquella mesa rota.

Aquella cena destruida.

Aquella frase:

“Una mujer necesita disciplina”.

Sonreí.

Porque Gregory pensó que estaba rompiendo mi vida.

Pero en realidad estaba rompiendo la última cadena que me mantenía atada a alguien