elegante. Es el retrato de una época, de una estrella en la cima de su fama y de un Hollywood que estaba transformándose ante los ojos del mundo.
Más de medio siglo después, aquella noche continúa despertando curiosidad. Y probablemente esa sea la mejor prueba de que algunas imágenes no envejecen: simplemente pasan a formar parte de la historia del cine.