En uno de ellos, Renata había escrito:
Consultar médico
“Si no firma, la curva lo resuelve.”
En otro, Sergio contestó:
“Después tú lloras en el hospital. Yo me encargo del niño.”
La licenciada Gálvez no tuvo que exagerar nada. La verdad era peor que cualquier acusación.
El supuesto notario ni siquiera era notario. Era un gestor contratado para presentar documentos falsificados con la huella de Valeria, aprovechando que ella no podía defenderse.
Durante semanas, Valeria siguió en rehabilitación.
Aprendió otra vez a sostener una cuchara.
A caminar con ayuda.