PARTE 2: LA VERDAD OCULTA BAJO EL AGUA

había traicionado.

Su dinero.

Su reputación.

Su poder.

Un año después, estaba parada frente al nuevo edificio del astillero.

El nombre de mis padres seguía en la entrada.

Pero ahora había algo diferente.

Esperanza.

Tobías caminaba a mi lado.

Sin silla de ruedas.

Sin esconderse.

Sin miedo.

—¿Sabes qué es lo extraño? —dijo sonriendo.

—¿Qué?

—Durante quince años todos pensaron que yo había perdido mis piernas.

Lo miré.

—Pero en realidad estaba esperando el momento para usarlas.

Me reí.

Y por primera vez en mucho tiempo, sentí que el pasado