PARTE 2: LA VERDAD OCULTA BAJO EL AGUA

nada, yo estaba observando.

Ese era mi hermano.

El niño que siempre veía detalles que nadie más notaba.

El hombre que sacrificó diez años de su vida para protegerme.

Regresamos a Baltimore antes del amanecer.

Pero no fuimos a casa.

Fuimos al antiguo edificio administrativo del astillero.

El lugar que había pertenecido a nuestros padres.

Tobías abrió una caja fuerte escondida detrás de una vieja pared.

Dentro había documentos.

Fotos.

Grabaciones.

Todo lo que necesitábamos.

—¿Por qué nunca me dijiste nada? —pregunté.

Él me miró con culpa.

—Porque Garrett estaba