cerca de ti. Si te contaba, habría sabido que lo descubrimos.
Tenía razón.
Garrett siempre estaba cerca.
Demasiado cerca.
A la mañana siguiente, Garrett apareció.
No vino preocupado.
No vino arrepentido.
Vino sonriendo.
Como si todavía tuviera el control.
—Rosalind.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—Me alegra verte viva.
Lo miré fijamente.
—¿De verdad?
Su sonrisa desapareció apenas un segundo.
Pero volvió rápidamente.
—Hubo un accidente terrible.
—No fue un accidente.
El silencio cayó.
Garrett miró a Tobías.
Y por primera vez comprendió.
Su rostro cambió.
—Tú…
Tobías dio