se acercó.
—¿Qué dice?
Le entregué el documento.
Mi madre comenzó a leer.
Su rostro cambió.
—No…
—¿Qué pasa?
Ella levantó los ojos.
—Esta empresa pertenecía a tu padre.
Volví a mirar el papel.
—¿Y por qué aparece Mauricio?
Mi madre no respondió.
Desde el pasillo escuchamos la voz de Patricia.
—¿Qué estaba haciendo? —pregunté.
Patricia respiró profundamente.
—Robando.
Mauricio negó inmediatamente con la cabeza.
—Mamá.
—Ya basta, Mauricio.
Su voz temblaba.
—Ya has hecho suficiente.
Él la miró con incredulidad.
—¿Vas a contarle todo?
Patricia cerró los ojos.
—Sí.