Me volví hacia Mauricio sin soltar la puerta.

una habitación.

Mateo y Sofía juntos

en otra.

Y yo sola, sentada en el suelo del salón, con la caja metálica frente a mí.

Había un último documento que todavía no había abierto.

Era otro sobre.

Esta vez no tenía mi nombre.

Tenía el de mi madre.

Se lo entregué.

Ella lo abrió lentamente.

Dentro había una carta.

La leyó en silencio.

Después me la dio.

Era de mi padre.

Solo decía:

_Elena:_

_Si estás leyendo esto, significa que ya no pude protegerte personalmente._

_No quiero que tengas miedo._

_No