Me volví hacia Mauricio sin soltar la puerta.

quiero que culpes a Daniela._

_Y, sobre todo, no quiero que vuelvas a pensar que eres una carga para nadie._

_La casa es tuya._

_El dinero también._

_Pero hay algo mucho más importante que todo eso._

_Cuando Daniela descubra la verdad, dile que la perdono._

Mi madre levantó la vista.

—¿Perdonarte por qué? —pregunté.

Ella lloró.

—Por haberte ocultado que tu padre

sabía que Mauricio estaba

robando.

Me quedé en silencio.

—Pensé que podía arreglarlo —continuó—. Pensé que, si Mauricio cambiaba, nunca tendrías que saberlo.

Me acerqué y la abracé.

—