—Quería irse. Quería vender. Quería abandonarnos.
—¿Y por eso hiciste que se cayera? —preguntó Abril.
—Yo no quería que muriera.
La respuesta dejó a Julián sin posibilidad de fingir que su hermana estaba delirando.
Graciela se dio cuenta tarde.Se cubrió la boca.
Abril empezó a llorar, pero no apartó los ojos de ella.
—Entonces sí fuiste tú.
—Fue hace muchos años.
—Era mi papá.
Julián avanzó hacia su madre.
—Ya no digas nada.
Graciela lo miró como si esperara