también le dijo que ella misma había llamado a su cuñada sabiendo que la escalera era peligrosa.
Del otrolado hubo una pausa breve.
La
abogada no intentó tranquilizarla.
—No borres nada, no muevas nada y no cambies tu relato para protegerte —le indicó—. Lo que hiciste también tendrá que explicarse.
Valeria miró a Abril mientras la sacaban de la casa.
—Lo sé.
Julián escuchó esa parte.
Y encontró su nueva defensa.
—Perfecto —dijo—. Porque aquí la única persona que mandó deliberadamente a Abril hacia