Durante meses esa frase había servido para pedirle que tolerara comentarios, gastos, invasiones y decisiones tomadas a sus espaldas.
Ahora sonaba diferente.
—Eso estoy haciendo.
Terminó la llamada.
Su abogada no celebró.
Solo le recordó que la propiedad de la casa, la compañía y las cuentas principales seguía documentada a nombre de Valeria desde antes del matrimonio, y que podía retirar de inmediato los accesos administrativos que ella misma había concedido a Julián.
Valeriaautorizó únicamente eso.
No tocó cuentas personales de
otros.