cansado y cada movimiento le costaba, pero estaba completamente consciente.
—Hay algo más —dijo.
Valeria se sentó frente a ella.
—Dímelo.
Abril evitó mirarla al principio.
—Yo sabía que Julián estaba haciendo trámites con tus datos.
Valeria no respondió.
—Me pidió documentos que estaban guardados en la oficina y le ayudé a conseguir copias —continuó Abril—. Dijoque eran para renovar cosas de la empresa.
—¿Sabías
de la póliza?
—No al principio.
Valeria esperó.
Abril tragó saliva.
—Después vi la cantidad.