tiene que ver que el amor no tiene edad.”
Sonaba bonito.
Muy bonito.
Pero poco a poco empecé a sentir que no le interesaba proteger nuestra relación de la atención pública.
Quería acceso a mi audiencia.
A mi nombre.
A mi reputación.
A la confianza de mis seguidores.
Hasta que un día vi por casualidad un mensaje que apareció en su teléfono.
Era de una mujer joven.
El mensaje decía:
“Ten paciencia. Falta muy poco. En cuanto todo esté firmado, nos iremos.”
Sentí que las manos se me helaban.
Al