con Mariana esa noche.
No la veía desde hacía cuatro años. Desde el divorcio. Desde que los dos entendimos que el amor no siempre se acaba de golpe; a veces simplemente se desgasta hasta volverse irreconocible.
Nos casamos jóvenes. Demasiado jóvenes quizás. Ella soñaba con abrir una galería de arte en Guadalajara. Yo vivía obsesionado 04 con crecer dentro de una firma de abogados en Monterrey. Al principio creíamos que el esfuerzo era temporal, que algún día tendríamos tiempo para nosotros.
Ese día nunca