atrás.”
Me quedé completamente en silencio.
Pero el abogado todavía no había terminado.
—Hay otra cosa que debe saber.
—¿Qué?
Miró hacia la puerta antes de responder.
—Los hijos de Harrison creen que existe un documento capaz de devolverles el control de todo el patrimonio.
—¿Existe?
—Sí.
Sentí un escalofrío.
—¿Dónde está?
El abogado señaló el sobre que todavía sostenía entre mis manos.
—Harrison se lo dejóa usted.
Antes de que pudiera preguntar nada más, escuchamos tres