orgánica irreversible, los datos farmacológicos revelaban que la mayor parte de los síntomas graves eran efectos secundarios puros de la sobredosis controlada. La enfermedad real había sido reemplazada artificialmente por un cuadro clínico manufacturado en laboratorio.
Esta distinción técnica resultó vital para comprender la magnitud del fraude y la absoluta falta de ética profesional cometida dentro de una institución que presuntamente garantizaba la máxima protección a sus residentes.
La confrontación con el padre de la hija del multimillonario
El
para reducir la actividad motora y cognitiva de forma progresiva.