el entorno
doméstico
El aislamiento progresivo de la niña en su habitación
Durante los meses en que se aplicó el esquema de sedación, el mundo de Luna se había reducido a las cuatro paredes de su cuarto, cortando cualquier vínculo con el exterior y con sus actividades habituales. Este aislamiento facilitó considerablemente la manipulación de su entorno físico y emocional.
La recuperación de su espacio vital exigió no solo atención clínica, sino también un esfuerzo consciente para reintegrarla dinámicamente a la vida familiar y social de la mansión.