Mi hermana se paseaba en toalla frente a mi esposo y decía que era “una prueba”: hasta que él le respondió con su propia prueba

gatitos.

—Perdón. No por estar con el corazón roto; eso pienso seguir estándolo un tiempo, y con mucho drama.

—Tienes permiso.

—Perdón por decidir que tenías que demostrarme que tu límite era razonable antes de respetarlo. Era tu casa. Dijiste que no. Con eso tenía que alcanzar.

Esa tarde le dimos a la palabra “temporal” un significado real: ella seguiría buscando trabajo, veríamos anuncios juntas, aportaría algo para el súper cuando empezara a ganar y pondríamos una fecha de mudanza. No mañana. Una fecha posible.

—Y nada de pruebas —le