PARTE 2: EL FUNERAL DE LA MUJER QUE NO MURIÓ

casa, destruir mi reputación y hacerme pasar por inestable.

 

Respiré y miré a la cámara.

—Muchas mujeres callan porque tienen miedo de que les digan locas, exageradas o ardidas. A mí también quisieron llamarme así. Pero esta vez hubo una grabación.

 

Un reportero gritó:

 

—¿Está acusando directamente a su esposo?

 

—Estoy acusando a Andrés León de creer que podía destruir a una mujer porque la vio llorar.

 

El video se volvió viral esa noche.

 

Andrés respondió desde su coche, despeinado y con los ojos