Aquello no era una alegría sencilla. Era una bomba.
Antes de hablar con Alejandro, Valeria buscó al doctor Ernesto Valdés, el especialista que había firmado su diagnóstico original.
Colocó ambos estudios sobre su escritorio.
—Explíqueme cómo una mujer “incapaz de concebir” termina embarazada.
El médico comenzó a hablar de errores estadísticos y casos excepcionales.
Hasta que Valeria mencionó a Rafael Alcázar y dijo que solicitaría formalmente todo su expediente.
Valdés perdió el color del rostro.
—Yo… modifiqué el informe.
Valeria quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Tus estudios mostraron un problema tratable. Nunca