principio.
No quería viajar con Valeria. Apenas podía mirarla después de lo ocurrido.
Su padre fue terminante.
—Puedes sentir miedo, vergüenza o rabia. Pero no tienes derecho a esconderte de la verdad.
Durante el vuelo ninguno habló.
Valeria miraba por la ventanilla con una mano sobre el vientre. Alejandro permanecía rígido junto a ella.
En el centro médico los recibió el doctor Santiago Lozano, responsable del protocolo experimental.
Revisó durante casi una hora los estudios.
—Aquí está el problema —dijo finalmente.
Giró la pantalla.
—Alejandro comenzó con ausencia completa de