a ella.
—¿Son de Alejandro?
Valeria sonrió levemente.
—No tienes derecho a preguntar.
—Yo solo…
—Solo ¿qué? ¿Quieres saber si la mujer que dejaste porque supuestamente no podía tener hijos
está esperando tres?
Mauricio tragó saliva.
—Mi mamá cometió algo terrible.
—Y tú lo permitiste.
—No sabía todo.
—Sabías suficiente.
Aquella frase lo dejó sin defensa.
—Puedo declarar contra ella si eso ayuda.
—Hazlo porque es correcto. No para recuperarme.
Mauricio la miró durante unos segundos.
— ¿Alguna vez podrías perdonarme?Valeria pensó en los ocho años compartidos, en la boda,