agarrada de la mano de Evelyn.
Julian tragó saliva.
—¿Cuándo nacieron?
Evelyn no respondió.
—¿Por qué no me lo dijiste?
Esta vez ella sí lo miró.
—Porque cuando tuve la oportunidad de decirte que podía estar embarazada, tú elegiste otra cosa.
Julian cerró los ojos por un instante.
La frase lo llevó de vuelta a aquella habitación donde Charles había puesto un cheque de doce millones de dólares sobre la mesa y le había pedido a Evelyn que desapareciera de su vida.
Ella había tenido seis días de retraso.
Había