Le Dio Un Riñón A Su Esposo Y Él Volvió A Una Casa Que Ya No Existía-dynana

Ana respondió a la séptima.

—¿Qué hiciste? —preguntó Víctor.

Ella tardó un momento en contestar.

—Salí de mi casa.

—Sabes de qué estoy hablando.

—Sí.

—La casa se quemó.

—Lo sé.

—Y tú te habías llevado tus cosas.

Ana miró la maleta junto a la pared.

—Me llevé una maleta.

—Qué casualidad.

Entonces Ana comprendió que Víctor había elegido una acusación antes que una disculpa.

Eso terminó de aclararle algo que todavía le dolía admitir.

El hombre al que le había dado un riñón no estaba llamando para preguntarle si