Rita era una amiga.
Diría que la frase sobre la casa había sido una broma.
Diría cualquier cosa menos la verdad.
Pero Ana ya había escuchado suficiente.
Mientras Víctor esperaba que apareciera junto a su cama, ella estaba instalada temporalmente en un cuarto sencillo que había rentado por unos días, con su maleta todavía cerrada junto a la pared y una bolsa con medicamentos sobre una mesa pequeña.
La cicatriz seguía doliéndole cuando se levantaba demasiado rápido.
Dormía por intervalos.
Comía poco.
Y aun así, por primera vez en muchos