Le Dio Un Riñón A Su Esposo Y Él Volvió A Una Casa Que Ya No Existía-dynana

años, nadie le preguntaba dónde estaba una camisa, qué había de cenar o si había pagado algún recibo.

El silencio era extraño, pero no vacío.

Era suyo.

A la mañana siguiente del incendio volvió a Lomas Verdes porque necesitaba ver con sus propios ojos qué había quedado.

No entró.

Desde la banqueta tomó las fotografías que después guardó en su teléfono mientras Teresa, su vecina, intentaba encontrar palabras para consolarla.

Ana no le explicó lo que había ocurrido en el hospital.

Sólo dijo aquella frase que Teresa recordaría durante mucho