días después fui al hospital para verla. Pero la familia ya se había marchado de la ciudad. Nunca volví a verlos. Solo conservé esta fotografía.”
En ese momento, Emily regresó.
Llevaba una pequeña caja en las manos.
La abrió.
Dentro estaba el mismo collar de plata con forma de luna.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
“¿Eras tú?” preguntó Daniel.
Emily asintió.
Pero la mayor sorpresa todavía estaba por llegar.
“Solo lo descubrí después de nuestra boda”, dijo. “Antes de que mi madre muriera, me dejó una carta. En ella escribió