PARTE 2 / SÍ Gabriel me soltó la muñeca con cuidado, y su mirada —férrea y calculadora— se desplazó hacia el Dr. Harrison Cole, quien intentaba escabullirse hacia la puerta con su maletín médico.

—Carmine —dijo Gabriel con voz ronca—. Nadie sale.
En menos de tres segundos, dos de los guardaespaldas bloquearon la salida, empujando a Cole de regreso a la biblioteca. El médico temblaba de pies a cabeza.
—Señor Falcone, por favor… yo solo seguí los protocolos quirúrgicos, no tengo idea de cómo ese hilo industrial terminó en su cuerpo… —balbuceaba Cole, sudando frío.
Gabriel se incorporó lentamente sobre los codos, haciendo una mueca de dolor, pero con los ojos fijos en el médico.
—Ese hilo fue colocado en el quirófano privado de