aprendido a desconfiar de su propia percepción.
Y ahora, desde aquel pasillo, empezaba a entender que esa confusión podía haber sido precisamente lo que ellos buscaban.
Bruno volvió a hablar.
«Solo faltan tres».
Emiliano preguntó qué pasaría cuando llegaran al siguiente número.
Bruno miró a Diego.
«Cuando lleguemos a noventa y nueve, se acabó».
Valeria esperó la siguiente frase.
Llegó enseguida.
Diego la dejaría.
Y volvería con Camila.
Entonces comprendió que Camila no era un detalle nuevo.
Era parte de una historia que había comenzado mucho antes de que ella