PARTE 2: EL DISCURSO DE MI HIJO CONVIRTIÓ MI CUMPLEAÑOS EN UNA NOCHE QUE MI ESPOSO JAMÁS OLVIDARÍA…

regalos que habían pedido.

PARTE 3: LA VERDAD QUE DAMON NUNCA QUISO ADMITIR

Cuando llegué a casa aquella noche, Damon estaba sentado en el salón.

La televisión estaba apagada.

Tenía los codos apoyados sobre las rodillas y las manos entrelazadas.

Al escucharme entrar, levantó la cabeza.

—¿Dónde estabas?

Me quedé inmóvil en la entrada.

No podía creer lo que acababa de preguntarme.

—En mi cena de cumpleaños. La misma a la que decidiste no acompañarme.

Damon se levantó.

—No quería que las cosas terminaran así.

Dejé el bolso sobre una