PARTE 2: EL DISCURSO DE MI HIJO CONVIRTIÓ MI CUMPLEAÑOS EN UNA NOCHE QUE MI ESPOSO JAMÁS OLVIDARÍA…

silla.

—¿Cómo querías que terminaran? ¿Esperabas que regresara a casa llorando y te pidiera disculpas por haberme puesto un vestido que me gusta?

—Elena, no exageres.

Aquellas dos palabras me hicieron cerrar los ojos.

No exageres.

Las había escuchado cientos de veces durante nuestro matrimonio.

Cuando me molestaba una broma suya delante de sus amigos.

Cuando me decía que estaba demasiado sensible.

Cuando criticaba mi aspecto y después afirmaba que solo estaba siendo sincero.

Cuando me pedía que cambiara algo de mí y se enfadaba si le preguntaba por qué.