tono.
Abrí el archivo en la tableta y la giré hacia él.
—Estos.
Diego no tocó la pantalla.
—Estás revisando cosas privadas.
—Son movimientos de cuentas a las que tengo acceso.
—No entiendes cómo manejo el dinero.
—Explícamelo.
—Son ahorros.
—¿Por qué los moviste?
—Porque necesitaba protegerme.
La palabra me atravesó.
—¿Protegerte de qué?
Diego miró hacia la sala, como si le molestara recordar que Paula estaba a pocos metros.
—De una separación complicada.
—Una separación que yo ni siquiera sabía que habías decidido.
—Sabías que las cosas estaban mal.