decirle a tus padres que yo estaba deprimida?
—Basta.
—¿Antes o después de prometerle a Daniela una vida contigo?
Golpeó la mesa con la palma, no con fuerza suficiente para moverla, pero sí para intentar cortar la conversación.
Renata hizo un pequeño ruido desde la sala.
Yo no levanté la voz.
—No vuelvas a hacer eso aquí.
Diego retiró la mano.
Paula apareció en la entrada con Renata en brazos.
No intervino.
Solo se quedó ahí.
Diego miró a nuestra hija y entonces bajó el tono.
—Yo quiero seguir siendo