su papá.
—Y yo ya te dije anoche que no voy a impedirlo.
—Entonces tenemos que actuar como adultos.
—Eso es exactamente lo que estoy haciendo.
Le expliqué que, mientras aclaráramos la separación y el dinero, necesitábamos acuerdos claros para las visitas, los gastos de Renata y el acceso a las cuentas que compartíamos.
No le amenacé con quitarle a su hija.
No intenté castigar a Daniela.
No llamé a su trabajo.
Lo que sí hice fue negarme a continuar viviendo como si nuestra familia siguiera funcionando bajo reglas que