mamá —dijo Gabriel. Teresa retrocedió y derribó su silla. Su abogado pidió suspender la audiencia, pero Lucía presentó el video del hospital, el sueño contaminado y la grabación del garaje. La jueza rechazó la tutela y ordenó retener los pasaportes de Arturo y Teresa. Sin embargo, no autorizó
su detención porque la cadena de custodia del teléfono seguía bajo disputa. Al salir, Teresa se acercó a Mariana. —Debiste quedarte dormida.—Debiste revisar si seguía grabando. Esa noche Arturo llamó desde un número privado. Dijo que Teresa había organizado los sobornos