Despertó tras 14 días en coma y su madre le escupió: “Debiste morir”; pero cuando un hombre con el rostro de su hermano fallecido entró al hospital, entendió por qué su propia familia quería silenciarla.

desconectarme —dijo Mariana. La audiencia se celebraría al día siguiente. Teresa llegó de negro, acompañada por Arturo y 4 abogados. Mariana entró en silla de ruedas. Su madre fingio llorar al verla. —Mi hija necesita tratamiento, no interrogatorios

—dijo ante la jueza—. Desde la muerte de Gabriel inventan conspiraciones. La puerta del tribunal se abrió. Gabriel entró caminando junto a Lucía. Teresa lanzó un grito tan agudo que todos se volvieron hacia ella. Arturo quedó inmóvil. La reacción fue demasiado verdadera para una familia que aseguraba no ocultar nada. —Hola,