Despertó tras 14 días en coma y su madre le escupió: “Debiste morir”; pero cuando un hombre con el rostro de su hermano fallecido entró al hospital, entendió por qué su propia familia quería silenciarla.

El médico evitó mirarla.

 

—Te encontraron inconscientes en el garaje de la casa de tus padres, en Coyoacán. Tenías 3 costillas fracturadas, el pómulo roto, una lesión en la muñeca y un golpe severo en la cabeza.

 

 

 

 

—Eso es imposible. Yo no fui a su casa.

 

Antes de que pudiera exigir una explicación, Teresa apareció en la puerta. Mariana sintió alivio. Aquella mujer había dormido a su lado cuando tuvo neumonía, había organizado cada cumpleaños y repetía que una madre siempre protegía a sus