El médico evitó mirarla.
—Te encontraron inconscientes en el garaje de la casa de tus padres, en Coyoacán. Tenías 3 costillas fracturadas, el pómulo roto, una lesión en la muñeca y un golpe severo en la cabeza.
—Eso es imposible. Yo no fui a su casa.
Antes de que pudiera exigir una explicación, Teresa apareció en la puerta. Mariana sintió alivio. Aquella mujer había dormido a su lado cuando tuvo neumonía, había organizado cada cumpleaños y repetía que una madre siempre protegía a sus